Escuela Taller

CLAUSTRO DEL CONVENTO DE SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

     El Convento de Santo Domingo fue fundado aproximadamente sobre el año 1265, año en que la orden de dominicos se establece en la Villa de Chinchilla (aún no es Ciudad). Don Juan Manuel, Marqués de Villena, fue gran protector de esta orden en el momento de su instauración. Se cree que fue fundado un 24 de Junio, por esta razón la primera advocación del convento fue la de San Juan Bautista, festividad del día.

     El claustro está estructurado en dos plantas, la primera de estilo gótico que data del siglo XIV, y la segunda del siglo XV de estilo mudéjar. Lo que destaca de la primera planta son los arcos de estilo gótico. En esta planta destaca también el pozo típico en la mayoría de los claustro que posiblemente sería un aljibe para recoger las aguas de la lluvia. Las obras que se han realizado principalmente en esta planta han sido el saneamiento de los pilares de los arcos o  del arco entero. En esta fase de Escuela Taller, tenemos que poner el suelo al claustro, que será de adoquín.

La segunda planta ha llevado más trabajo. Después de que se cerrase el convento aproximadamente entre el año 1820 y 1823, el patio del claustro se vendió, sufriendo éste muchas transformaciones arquitectónicas. Una de ellas fue que los arcos de la planta alta se cegaron para crear un muro entero (aunque tenía ventanas, claro); así en la primera Escuela Taller se destaparon los arcos, se echaron las cubiertas de toda la segunda planta, e incluso el entresuelo entre plantas se hizo nuevo todo de madera. Ahora está terminando de poner todo el suelo a esta planta segunda que junto con el techo, que también es de madera, resultará un conjunto muy bonito. Se le pondrán ventanales para hacer en un futuro, y porque no, una sala de exposiciones (o algo parecido).

     A modo de anécdota, por nuestro claustro pasaron algunos monjes conocidos como San Luis Beltrán y, sobre todo, San Vicente Ferrer. De éste último podemos decir muchas cosas. Entre ellas, que estudió y se hospedó aquí, y como en Chinchilla siempre ha hecho mucho frío (y aquí no podía ser menos), San Vicente eligió la celda (o habitación) que estaba encima de la cocina que tenía un horno para hacer pan (entre otras suculencias) y el calor subía hacia arriba, y nunca pasaba frío (era listo el monje). También parece ser que este señor tuvo pensamientos “calientes” (como buen humano) y para quitárselos, pues cogió una gallina muerta y decía  cuerpo no temáis apetito de carne, pues hártate y sáciate de este modo” (vamos, que le sobraba con la gallina).

     Hoy por hoy, nuestro claustro es sede del Festival de Teatro “Ciudad de Chinchilla” de gran importancia, y en donde la magia de las noches de verano en el claustro y el argumento de una buena obra de teatro, te pueden hacer pasar una velada inolvidable. Ya sabes, visítanos.

  

David García Requena.

Profesor de compensatoria